VENDER EN LAS CALLES; UN JUEGO QUE NO DIVIERTE

VENDER EN LAS CALLES; UN JUEGO QUE NO DIVIERTE

Huatusco, Ver.- Vestidas con zapatillas color rosa, estas pequeñas princesas recorren la ciudad de las chicatanas desde que amanece hasta que atardece. Las calles son su patio de juegos. Ellos, cual príncipes escoltando a sus madres mientras cargan cubetas llenas de mercancía, no saben de coronavirus o vacunas, o amparos; son los niños que trabajan para llevar unas cuantas monedas a su hogar.

En la ciudad de Huatusco se estima que hay más de 30 niños trabajadores, la mayoría de municipios del estado de Puebla como Chichiquila, pero también de Chalchitepec, de esta localidad.

La inocencia y la sonrisa no se les borra del rostro aunque por momentos el cansancio se refleja en esas caras de 6, 7, 10 años que para los padres son el gancho perfecto para que la gente compre nopales, chayotes, papa, chiles y otros productos; la compasión aplicada como chantaje.

Administración tras administración, el DIF Municipal de Huatusco ha buscado que sus similares de Puebla se coordinen con ellos para evitar que los niños se vean obligados a trabajar, pero la indiferencia ha sido la única respuesta.

En sus casas, cientos de niños están en clases virtuales, vigilados por sus padres. Ellas, apenas se toman unos minutos para descansar, desayunar, jugar un poco y aunque la ocultan tras sus manos, se adivina su sonrisa mientras se quitan un momento la careta de adultos y se recuerdan que siguen siendo niñas.

El día de hoy salió el sol, mañana, aunque llueva, saldrán de nuevo a vender a la calle, a recorrer de nuevo la ciudad de Huatusco, a jugar un eterno juego que no divierte.