ENTRE ALEBRIJES Y CATRINAS; EL DÍA DE MUERTOS

ENTRE ALEBRIJES Y CATRINAS; EL DÍA DE MUERTOS

La Región, Ver.- El intenso olor a copalli invade las calles, como hace cientos de años, su perfume se usa en una ceremonia, la visita de los difuntos a los vivos. Entre el amarillo del Cempasúchil y las ofrendas, se asoman las calaveras, catrinas que comparten la fiesta con el Xantolo y personajes mágicos surgidos de la imaginación: los alebrijes.

La celebración de Todos Santos no nació en México a raíz de la llegada de los españoles, las culturas prehispánicas ya rendían culto a la muerte, a la que creían ligada a la vida. La muerte no es el fin de la existencia, solo una transición a algo mejor.

Los pueblos indígenas ya honraban a sus muertos desde antes del año 800 AC, celebración que estaba íntimamente ligada al calendario agrícola y que los evangelizadores adecuaron a la celebración de Todos Santos. Las culturas prehispánicas celebraban hasta cinco fiestas donde se ofrecían ofrendas a los muertos.

Hoy, el Tlatonile se prepara en las casas de las familias huatusqueñas, el mole y platillos que gustaban al padre, la madre, hermano, al hijo. En el camposanto, las tumbas por meses olvidadas recobran su color. El aspecto fúnebre termina y el panteón cobra vida. En la mente de la gente, las calaveras empiezan a surgir en rima, como cascadas de inspiración.

A la par, artesanos huatusqueños inician la elaboración de complejas catrinas a base de papel, vestidas de revolucionarias, de elegantes damas o con vestimentas indígenas, o importantes señores con sombrero de copa.

…Y NACIÓ LA CATRINA

Conocida como la calaca, la flaca, la parca, la muerte o la huesuda, en México su mejor representación fue bautizada por el muralista Diego Rivera de otro modo, “La Catrina”. Su primera representación fue en 1913, cuando el caricaturista José Guadalupe Posada la plasmó en metal.

La catrina no tiene ropa, únicamente el sombrero, desde el punto de vista de Posada, era una crítica a muchos mexicanos del pueblo que eran pobres, pero que aun así querían aparentar un estilo de vida europeo que no les correspondía y que era la moda en el gobierno de Porfirio Díaz.

Manuel Manilla, nacido en 1830 y muerto en 1895, es considerado el  precursor de José Guadalupe Posada por sus caricaturas que incluyen personajes esqueléticos, aunque el personaje se concretó con José Guadalupe Posada.

Diego Rivera uno de los mejores muralistas mexicanos, la dibujó por primera vez vestida en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, donde la calavera aparece como acompañante de su creador: José Guadalupe Posada.

La tradición de La Catrina, representada de infinidad de formas, colores y formas, atrae cada año a miles de turistas extranjeros que desean conocer la riquísima y extensa cultura mexicana, mientras en contraste, el mexicano importa la “moda” de otros países, así como la catrina, queriendo aparentar algo que no es.

LOS ALEBRIJES

Son ranas con alas de dragón de color azul, caballos con lengua de serpiente, patas de león y varios colores, armadillos con plumas de pavo real. Su simple colorido seduce la vista de quien los mira. Los Alebrijes hoy forman parte de la cultura mexicana, que nacen en la fiesta del Día de Muertos.

Para Carlos Linares, quien en los años setentas padecía delirios de persecución, eran monstruos, mezclas grotescas de cabras, murciélagos, serpientes. Un familiar, Manuel Jiménez, que era artesano, reprodujo esos sueños en figuras de madera de copal. Así nacieron los alebrijes.

Hoy en día, se le llama alebrije a toda aquella figura, ya sea demonio o no (comúnmente animales o insectos) que este tallada y pintada a mano en madera de copal y sea originaria del estado de Oaxaca.

Hay figuras de una fauna muy diversa y seres fantásticos de Influencias externas, desde monstruos, pegasos o marcianitos hasta nahuales, expresiones propias de la cosmovisión de los grupos originarios de Oaxaca. Más que artesanía, algunos consideran a estas piezas como verdaderas obras de arte.

En Huatusco y Coscomatepec el rescate de las tradiciones corre a cargo de instituciones culturales, de los profesores; la misma familia sigue transmitiendo de generación en generación, el respeto, la veneración a los muertos. Incluida la sátira y burla a la muerte.

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