COLOMBIA REDUCE BÚSQUEDA DE SOBREVIVIENTES; AUMENTAN LOS MUERTOS Y DESAPARECIDOS
COLOMBIA.- Las esperanzas de encontrar más sobrevivientes del terremoto que sacudió esta semana el oeste de Colombia se desvanecían mientras los equipos de rescate reducían sus búsquedas al agotarse la ventana de vida y las familias en las zonas más afectadas esperaban noticias de sus parientes desaparecidos.
En Cali, capital del departamento del Valle del Cauca y la tercera ciudad más poblada del país, los rescatistas comenzaron a descartar posibilidades de encontrar personas con vida en la mayoría de los lugares para pasar a la remoción de escombros, una señal de que la emergencia entró en una fase más sombría tras las cruciales primeras 72 horas.
El terremoto de magnitud 7.4 del lunes derribó bloques de apartamentos y averió viviendas, escuelas y hospitales, haciendo que los residentes salieran a las calles de las ciudades del suroeste y centro del país.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reportó 281 muertos, 379 desaparecidos y 3 mil 971 heridos.
En Pereira, otra ciudad muy afectada de la región cafetera donde se reportaron 96 personas muertas hasta el momento, Enrique Marín afirmó que condujo más de 10 horas desde Bogotá tras recibir una llamada de un amigo que le dijo que su madre estaba atrapada bajo los escombros de su casa.
El Servicio Geológico Colombiano informó que se han registrado 171 réplicas desde el sismo principal, lo que aumenta la presión sobre los sobrevivientes y los riesgos que enfrentan los rescatistas mientras revisan escombros inestables.
En el Conjunto Residencial Torres del Limonar, en el sur de Cali, brigadas de rescate con baldes y grúas continuaban buscando a 15 personas desaparecidas, después de que los rescatistas encontraron siete sobrevivientes y 13 víctimas fallecidas en el lugar.
En otros sitios, los rescatistas retiraban con cuidado los tanques de gas extraídos de entre los escombros, mientras otros pedían silencio para las operaciones de rescate más delicadas. En Cali, las autoridades reportaron 93 personas fallecidas.
Por su parte, el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, David Santiago Tamayo, dijo que se mantiene la búsqueda de sobrevivientes, pese a que se agotaron las 72 horas después del terremoto, conocidas como la “ventana de oro”.
Fuera de las principales ciudades de Colombia, grupos de rescate señalaron que pueblos y comunidades más pequeñas todavía luchan con poca o ninguna respuesta por parte del Estado.
De La Espriella, quien asumió el cargo hace seis días, declaró el estado de emergencia económica para enfrentar la crisis y destinar recursos a reactivar la economía en las zonas destruidas por el sismo.
El mandatario anunció la creación de un fondo de emergencia para ayudar a reconstruir hospitales, escuelas, viviendas e infraestructura destruida y dijo que impulsará una estrategia a la que se vinculará la empresa privada del sector de la construcción.
El balance oficial reportó 65 mil 841 viviendas averiadas, 10 mil 677 destruidas y 127 edificios colapsados.
El desastre se perfila como la primera gran prueba para el nuevo presidente, quien en campaña prometió recortar el gasto público y ahora enfrenta la tarea de financiar el auxilio y la reconstrucción mientras gestiona la crisis.
Funcionarios colombianos desestimaron críticas sobre el manejo de la asistencia internacional, afirmando que el gobierno no ha rechazado la oferta de ningún país, pero que solo aceptará equipos internacionales de búsqueda y rescate que cumplan con estándares de certificación reconocidos
