MADURO ENFRENTA SU SEGUNDA AUDIENCIA EN ESTADOS UNIDOS
ESTADOS UNIDOS. – Nicolás Maduro enfrenta una audiencia judicial en Nueva York mientras su figura se desdibuja en Venezuela, donde el Gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha concentrado sus esfuerzos en estrechar sus relaciones con la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, acudieron por segunda ocasión ante la Justicia de Estados Unidos, desde su captura, el pasado 3 enero, en una operación militar ordenada por el mandatario republicano.
Dos días después de la operación, Rodríguez asumió la conducción del Ejecutivo de forma interina, aunque, en la práctica, lleva adelante una gestión que ha incluido reformas del gabinete de ministros y el impulso de legislaciones cruciales, como la reforma a la ley de hidrocarburos. Al mismo tiempo, Maduro ha ido quedando relegado de la agenda pública.
A finales del año pasado, después del inicio del despliegue aeronaval de EE.UU. en el mar Caribe, el chavismo cerró filas en torno a Maduro, y durante las primeras semanas desde su captura la militancia marchó diariamente para exigir la liberación de la pareja.
Si bien esta exigencia se mantiene en ciertos discursos, fotografías de Maduro y Flores en las calles y en videos transmitidos por los medios estatales, el creciente acercamiento a EE.UU., los acuerdos energéticos con empresas extranjeras y cambios de gabinete son prioridad en los anuncios oficiales.
En sus casi tres meses como presidenta encargada, Rodríguez ha implementado cambios importantes, pero el más sustancial fue el viraje con respecto a la relación con EE.UU., al punto que parece desplazar la lucha por la liberación de Maduro.
El país está también en otro “momento político”, como declaró la mandataria encargada: más de un mes inmerso en un proceso de amnistía por el cual se han otorgado 8,084 libertades plenas -según el Parlamento-, las marchas de movimientos sindicales para exigir aumentos salariales y los reclamos por fallas de servicios toman mayor espacio en la agenda.
Según la ONG Foro Penal, en el país hay actualmente 503 presos políticos, entre ellos 44 extranjeros o ciudadanos con doble nacionalidad y 188 militares.
Maduro y Flores, acusados por cargos relacionados con narcotráfico y posesión de armas, alegan no tener recursos propios para pagar su defensa privada y reclaman que se les impide usar fondos del Estado venezolano al no ser reconocido como jefe de Estado.
Entretanto, Rodríguez ha llamado a Trump “socio” y “amigo” y ha agradecido el reconocimiento formal de su Gobierno encargado, pese a que esto debilita la posición de Maduro.
La presidenta encargada, que no se ha pronunciado esta semana sobre el juicio al líder chavista, anunció el viaje de una delegación diplomática a EE.UU., a la par que Trump relajó sanciones para facilitar la reapertura de la embajada venezolana en Washington.
Para Aveledo, quizás no se puede afirmar que Maduro es ahora prescindible, pero “ciertamente es un lastre en la conversación”.
En su primera audiencia, en enero pasado, Maduro se declaró inocente en un tribunal federal de Nueva York de cuatro cargos penales que incluyen narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos.
Maduro está acusado de supervisar una red de tráfico de cocaína que se asoció con grupos violentos, entre ellos los cárteles mexicanos de Sinaloa y Los Zetas, los rebeldes colombianos de las FARC y la banda venezolana Tren de Aragua.
