CRÓNICA DE UN CONTAGIO POR CORONAVIRUS
Córdoba, Ver. – Usted tiene covid. El reloj se detiene gélidamente y llueven las preguntas, las dudas. Aunque ya acostumbrado a tratar los casos, el personal médico se pone en alerta, hay que desinfectar.
El cansancio extremo llega apenas días antes, disfrazado como remate de una maratónica jornada laboral, pero anunciando que ni descanso, distracción o alimento alguno van a ahuyentarlo.
Los medicamentos no son baratos, ni pocos y las explicaciones e indicaciones son precisas.
El médico pide no subestimar la enfermedad; en Veracruz las víctimas mortales por coronavirus siguen en aumento con todo y vacunación.
Algunos pierden el olfato y gusto de inmediato, no pueden respirar y los pulmones se inundan de manchas que aparecen en una tomografía. El camillero religiosamente sigue al paciente durante todo el recorrido, esparciendo desinfectante.
Después de más de un año de declarada la contingencia sanitaria los casos siguen y por cientos, miles, principalmente entre los aun no vacunados; aún hay quien no cree en la enfermedad.
El aislamiento es total, sólo quien ha tenido un familiar enfermo o ya padeció Covid-19 puede entender el valor de un abrazo negado, que también es un símbolo de cariño y cuidado hacia el otro.
Entre cuatro paredes la espera se vuelve eterna, escribir, leer, pintar, la distracción del celular, pero el reloj no avanza. Y sigue el suero y la advertencia del oxígeno si el panorama no mejora.
Después de casi 15 días sigue la reintegración social, ha sido uno de los casos no graves en que el paciente la pueden contar y aprovechar la experiencia para pedirle a la gente que la guardia no se baje, el coronavirus es agresivo y muchas veces, letal.
