MÉXICO SE DESMARCA DE RESOLUCIÓN DE LA OEA QUE EXIGE ELECCIONES EN NICARAGUA
MÉXICO.- Ante los demás Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA), la mayoría de ellos alineada con los intereses de la política exterior del gobierno estadunidense de Donald Trump, Alejandro Encinas Rodríguez expresó su rechazo a que el organismo regional califique el derrumbe de la democracia en Nicaragua como “amenaza a la paz o a la seguridad hemisférica”, y repudió “cualquier intento de injerencia en los asuntos internos de otros Estados”.
Durante su participación en la reunión de consulta de ministros de relaciones exteriores, en la cual participó en representación de la Cancillería mexicana, Encinas informó que México no acompañaría la resolución llamada “La situación en Nicaragua y su consideración colectiva continua”, que contempla cinco líneas de acción ante la anulación de las elecciones en Nicaragua y la decisión de los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo de impedir la participación política de sectores de oposición.
A través de la resolución, los cancilleres de la región se comprometieron a urgir al gobierno Ortega-Murillo a “restablecer el espacio cívico” e instalar las condiciones para organizar elecciones, pero también a utilizar los mecanismos internacionales para apoyar la investigación de violaciones a los derechos humanos.
El tercer resolutivo contempla la creación de un Grupo Ministerial de Seguimiento sobre Nicaragua, “de composición voluntaria y abierto a todos los Estados”, que buscará un “diálogo directo y rápido” con el gobierno de Nicaragua y con “todo el espectro de los sectores políticos, sociales, religiosos y empresariales del país, incluidas la oposición, la sociedad civil y las comunidades nicaragüenses en el exilio” para buscar una solución a la instalación de una dictadura en ese pequeño país centroamericano.
Al igual que la postura del gobierno brasileño de Lula Inácio Da Silva, la delegación de México, encabezada por Encinas –quien representa al gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo ante la OEA–, rechazó el texto por plantear que las políticas de los Ortega-Murillo “ya han tenido impactos negativos en países del hemisferio y tienen el potencial de poner en peligro la paz y la seguridad de nuestra región”.
Encinas explicó que “una caracterización en este sentido podría abrir espacios para plantear acciones excedan las facultades de esta organización, al abordar asuntos internos de un Estado que ya no forma parte de la OEA, y que podrían resultar incompatibles con los principios de respeto a la soberanía, autodeterminación de los pueblos, no intervención y solución pacífica de las controversias”.
“México rechaza categóricamente cualquier intento de injerencia en los asuntos. La historia nos ha demostrado que las soluciones impuestas desde el exterior rara vez construyen una paz duradera; al contrario, suelen fracturar el tejido social de las naciones, generar dinámicas de confrontación, profundizar el aislamiento y abrir la puerta a medidas que, lejos de favorecer una solución pacífica, terminen produciendo una mayor desestabilización”, agregó el político.
Ante una audiencia conformada por los cancilleres de los países de la región, dirigidos en su mayoría por gobiernos alineados sobre la política exterior del presidente estadunidense Donald Trump, Encinas defendió una postura crítica hacia cualquier intervencionismo, que sus detractores han señalado como contradictoria desde que la expresó en una primera junta en la OEA, en agosto pasado.
“Ningún país puede imponer su visión sobre los demás. La soberanía no se mide en Ejércitos o en recursos materiales. Todas las naciones, todos los pueblos valen lo mismo, y por lo tanto no corresponde, sino a cada nación, decidir su propio futuro”, dijo Encinas, quien momentos había reconocido que Ortega anunció la anulación de elecciones y la prohibición de la participación de fuerzas opositoras en el país.
Nicaragüenses que huyeron de su país –a algunos el gobierno de Nicaragua incluso les retiró su nacionalidad– y voces críticas de la postura de México han señalado que México defiende una posición que apuesta a la autodeterminación de los pueblos para que la situación cambie en Nicaragua, y al mismo tiempo reconoce que el gobierno Ortega-Murillo impide que se desarrolle la autodeterminación por la vía electoral.
