IRÁN CONDICIONA DIÁLOGO CON EU PARA ALTO EL FUEGO EN LÍBANO Y DESBLOQUEO DE ACTIVOS
IRÁN. – El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó que las negociaciones con Estados Unidos solo podrán iniciarse si se cumplen dos condiciones previas: un alto el fuego en Líbano y el desbloqueo de los activos iraníes.
“Antes de comenzar las conversaciones, deben aplicarse dos medidas ya acordadas: el alto el fuego en Líbano y la liberación de los activos de Irán”, señaló en su cuenta de X, insistiendo en que ambos puntos deben resolverse antes de las reuniones previstas en Pakistán.
El anuncio se produjo poco después de que el vicepresidente estadounidense JD Vance partiera hacia Islamabad, donde se espera que encabece las conversaciones para transformar la tregua de dos semanas en un acuerdo permanente. Por parte de Irán, la delegación estará liderada por Qalibaf y el ministro de Exteriores, Abás Araqchi.
Vance advirtió que Washington está dispuesto a negociar “de buena fe”, pero que no tolerará maniobras dilatorias: “Si intentan jugárnosla, el equipo negociador no será tan receptivo”.
Teherán sostiene que el alto el fuego incluye a Líbano, arrastrado al conflicto en marzo tras los ataques de Hezbolá contra Israel. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, mediador en el proceso, respalda esa interpretación, al señalar que forma parte del plan de paz de diez puntos presentado por Irán. La Casa Blanca, en cambio, lo niega y Vance lo calificó de “malentendido”.
Aunque las sanciones económicas figuran en la lista de demandas iraníes, hasta ahora Teherán no había planteado públicamente el desbloqueo de activos como condición indispensable para iniciar el diálogo.
El actual enfrentamiento entre Irán, Estados Unidos e Israel podría evolucionar hacia un conflicto de mayor escala si no se concretan acuerdos diplomáticos en el corto plazo, advirtieron especialistas en seguridad internacional.
Un segundo escenario apunta a una guerra de desgaste, caracterizada por ataques intermitentes, intercambio de misiles y operaciones indirectas, sin una confrontación abierta pero con impacto sostenido en la estabilidad regional.
El escenario más crítico, aunque menos probable en el corto plazo, es una escalada directa que derive en un conflicto de mayor alcance, con repercusiones no solo en Medio Oriente, sino en mercados energéticos, rutas comerciales y seguridad global.
Analistas coinciden en que el desenlace dependerá de la capacidad de las partes para sostener canales diplomáticos activos, en un contexto marcado por tensiones acumuladas, intereses estratégicos y presiones internas en cada uno de los países involucrados.
