TRABAJAR O NO COMER: EL DILEMA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

TRABAJAR O NO COMER: EL DILEMA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS


Huatusco, Ver. – Sentada sobre la banqueta Doña Claudia limpia pacientemente uno tras otro los nopales que coloca sobre unas hojas, indiferente a la lluvia y al frío que ahuyentan a más de uno.


Claudia Zacatlan tiene 73 años, vive en Las Trincheras y desde hace 12 años se sienta religiosamente sobre la banqueta, sobre la avenida 1. Ni el coronavirus la detiene.


Su gremio es mejor conocido como “Las Marías” y en su caso vende nopales papas, cilantro, epazote. Su protección contra el coronavirus es un cubre bocas casi transparente que ni siquiera le cubre la nariz por completo.


A su lado pasan apresuradas amas de casa, obreros y jóvenes invencibles que no necesitan del cubrebocas: “es un invento del gobierno” comenta Armando, quien evade la entrevista y se retira a toda prisa.
Doña Claudia vende en un buen día 100 pesos, sin familia que la mantenga, su única opción es salir a vender o no comer. La cuarentena, aunque es una persona de la tercera edad, no se hizo para ella.


Leonor Nextle Fernández es la secretaria general de la Unión de Locatarios CTM del mercado Benito Juárez de Huatusco y todos los días, como desde hace más de 40 años, abre su fonda a donde llegan sus fieles clientes.


“Las ventas están bajas, nos dicen que nos quedemos en casa, tenemos que cuidarnos, pero yo por mi parte tengo que salir a trabajar diario, tengo que salir a caminar por instrucción del médico”, comenta.


La representante de las 28 vendedoras de comida del mercado Benito Juárez agrega que se llegan a invertir hasta mil pesos pero sólo se venden 500 pesos, “no hay ganancia”.


Dona Leo, como la conocen en Huatusco, tiene más de 40 años que se dedica a la venta de comida, “yo llego a las 8:00 de la mañana y me voy a las 7:00 de la noche”, aun con ese horario las ventas son prácticamente nulas.


Ni el área recién remodelada del zoco se salva de la crisis, pues el área de comida luce casi desierta. Para los comerciantes el dilema es simple: si no trabajan no comen.