LA ALAMEDA AGUSTÍN CHICUELLAR

LA ALAMEDA AGUSTÍN CHICUELLAR

Huatusco, Ver.- Aun con los constantes daños disfrazados de “remodelaciones”, el verde de sus árboles y arbustos se impone en la ciudad de las chicatanas. Es la Alameda Agustín Chicuellar, uno de los símbolos y orgullos de la ciudad.

La Alameda Chicuellar se planteó como un lugar público de recreo. Fue inaugurado el 16 de septiembre de 1904 por el entonces alcalde. Sus enormes y centenarios árboles, hoy se imponen en la parte poniente de la ciudad. El terreno costó $2 mil 800 pesos (antes de la devaluación).

En su obra, “A,B,C de Huatusco”, Marcelino López Páez, cronista de la ciudad, refiere que fue en 1903, cuando distinguidos huatusqueños compraron el predio de 48 mil 448 metros cuadrados a Isabel Páez Muñoz de Román.

En 1905 se construyó un quiosco y asientos de mampostería con una glorieta a la que se puso el nombre del entonces gobernador del estado. Teodoro A. Dehesa. En el embellecimiento de ese espacio participaron Joaquín A. Castro, Vicente Coria, Jesús Páez, Darío Méndez y Jesús Cueto.

El cronista de Huatusco agrega que el 14 de enero de 1915, el cabecilla zapatista, David Cózar, atacó la ciudad, que fue defendida por el coronel carrancista, Manuel Mier, quien los derrotó, pero antes de emprender la huida, quemaron el quiosco y se llevaron lo que pudieron.

Por años, la Alameda Agustín Chicuellar, referencia para eventos masivos en campañas políticas, permaneció en el abandono y fue deteriorándose, siendo hasta 1944, siendo presidente de mejoras Joaquín Pérez Dávila, cuando se reconstruyó la glorieta Dehesa y las bancas que la circundan.

LOS AGRAVIOS A LA ALAMEDA

En 1950, se solicitó a Francisco Rebolledo Pérez, quien gobernaba Huatusco, que se permitirá ubicar un tanque regulador de agua en la alameda. Así comenzaron los agravios a este espacio.

La segunda “invasión” a la Alameda Agustín Chicuellar corrió a cargo de Carlos Nolasco Vásquez, quien durante su gestión como presidente municipal, proyecto la construcción de una pista atlética en ese lugar, “se atentó contra la originalidad del modelo arquitectónico”, sentencia el cronista en su obra.

En su momento la ex alcaldesa, Zaira Ochoa Valdivia, intentó sin éxito construir más cajas de agua en la alameda, pero los colonos se lo impidieron. En la actualidad, un área del parque sirve de “depósito” para las hojas que caen de los árboles.

En cuestión de días y sin previo aviso, la Alameda Agustín Chicuellar fue mutilada nuevamente. Con el pretexto de “remodelar” y ampliar la calle 14, se tiraron bancas, se le robaron varios metros para ampliar una vialidad que nadie utiliza. Ahora el responsable fue el entonces diputado local Miguel Sedas Castro, quien hizo caso omiso a los consejos de la ciudadanía. La terquedad se impuso a la razón de nuevo.

El grupo Defensores del Patrimonio de Huatusco, destacó en un oficio enviado al ahora exalcalde, Santiago Chicuellar Aguilar, que en los últimos 100 años, ninguna autoridad ha comprado otro terreno similar al de la Alameda para hacer otra igual o mejor y otorgar el reconocimiento al talento y trabajo del gran Agustín Chicuéllar.

“El día de hoy no tenemos otro paseo público importante en la Ciudad y el trabajo y la personalidad de don Agustín Chicuéllar han quedado en el olvido” agrega el escrito, donde se recomienda erigir un busto en honor de Agustín Chicuellar. La propuesta solo quedó en eso, en un papel.