ALZAN LA VOZ…POR LAS QUE YA NO PUEDEN

ALZAN LA VOZ…POR LAS QUE YA NO PUEDEN

Córdoba, Ver. – “¡Yo fui violada y nadie me escuchó! ” lanza una joven en medio de la protesta. En un “tendedero” aparecen nombres de maestros, jefes de trabajo, familiares, señalados de acosadores y violadores.

Todas visten de negro, jovencitas en su mayoría, que cobijadas en su mayoría por el anonimato de un cubrebocas, gafas oscuras, dejan en evidencia un problema nunca atendido, la violencia hacia la mujer.

Es domingo y pasado el medio día, integrantes de la colectiva Kol’Olelm (Yo mujer) salen a marchar por las calles de Córdoba para exigir un alto a la violencia, “la policía no nos cuida, me cuidan mis amigas”, reclaman mientras avanzan junto a policías antimotines que no se les despegan ni un segundo.

Frente a la Catedral de Córdoba colocan zapatos, veladoras y bolsas negras con tinta roja que simulan los cuerpos de mujeres que fueron violentadas hasta la muerte. El cabello pintado de verde, de rosa y los peinados modernos pierden su alegría al bajar al rostro, que refleja enojo, impotencia por la justicia que no llega.

Más de una termina con la garganta desgarrada de tanto gritar, de exigir de esta forma que las autoridades hagan algo. En el tendedero aparecen de repente fotografías por decenas, de hombres acusados de acosadores, violadores, golpeadores. Destacan Edgar Hernández, profesor de la Esbao y hasta al director de la Juventud en Amatlán, Ricardo Paredes lo señalan de golpeador.

Más de una joven termina sumida en el llanto por la amiga asesinada. Otra, sin que nadie lo sepa, porque fue abusada de niña y alza la voz porque cuando era chica no podía. Decenas de voces solidarias corean a una sola voz “¡Yo si te creo!”. La colectiva Kol’Olelm recoge denuncias; ahora inicia el proceso legal para muchas en busca de justicia.