DESPIDEN A JUAN PABLO

DESPIDEN A JUAN PABLO

Huatusco, Ver. – Hoy Juan Pablo no va al volante, es llevado como pasajero en viaje especial a recorrer Huatusco. La primera parada es en el templo de Cristo Rey, donde las campanas repican a su llegada.


Es la mañana del sábado y después de una violenta semana y la muerte de dos taxistas – uno de ellos Juan Pablo- Huatusco contiene la respiración, esperando que no haya más violencia. La presencia de más policías no es suficiente para que se sientan tranquilos.


Sobre el feretro de Juan Pablo Rincón, quien vivía en la colonia Reserva Territorial, reposa su uniforme del Cuerpo de Bomberos de Huatusco al que pertenecía.


Al término de la misa se sigue con el itinerario, la siguiente parada: el cuartel de los tragahumo, donde es recibido junto con familiares y amigos, por otro de sus compañeros de la agrupación.


La tarde del jueves Juan Pablo fue atacado a balazos la altura de la  avenida 5 y calle 1, su cuerpo quedó dentro del auto que conducía; en su casa, donde lo esperaban a comer, su silla quedó vacía.


El cortejo fúnebre avanza a paso lento por las calles de Huatusco, hoy el pasajero no lleva prisa, ni pide tomar una ruta más corta; sus seres queridos avanzan forzados arrastrando los pies. No quieren llegar a su destino.


La última parada es el campo santo de la ciudad, donde el viaje concluye entre lágrimas y miradas al vacío de los familiares de Juan Pablo, que en silencio exigen justicia para el joven taxista que no subirá a su taxi nunca más.